Crónica de una noche.
Un viernes como todos los recientes en mi nueva etapa, sonó el despertador de mi teléfono celular a las 5:25 AM. No hacía frío, así que me levanté de la cama 5 minutos después antes de que sonara de nuevo la alarma. Los recientes días había logrado cosas muy interesantes y gratificantes, en el aspecto personal, debido a los avances en el proyecto que llevo a cabo en mi trabajo. Por tanto ese viernes me estaba levantando de la cama con mucho optimismo y una sensación de tranquilidad a la que no me he acostumbrado del todo.
Llegué a mi trabajo y entre hacer lo que más me agrada, que es pasar todo el día frente a una computadora haciendo investigación y realizando experimentación, y conversar a ratos con mi mejor amiga, también la persona más importante en mi vida, el día concluyó con muchos avances.
Había acordado verme para cenar, cita que, tras una enriquecedora conversación y agradable compañía, concluyó temprano, puesto que el cansancio ocasionado por la carga de trabajo y la responsabilidad de presentarme a trabajar al día siguiente, fueron el motivo por el cual ambos llegamos temprano esa noche de viernesa nuestros respectivos domicilios.
Llegué a mi casa alrededor de las 9:00 PM, y mi teléfono celular, cuya batería ya resiente de detrimento en su capacidad de almacenamiento de energía, pitaba cada cierto tiempo para recordarme que requería recargarse, así que le dejé conectado al tomacorreintes. La única persona que me interesaba contestar llamadas probablemente ya estaba descansando en su casa.
Es extraño que tras 5 años de no fumar, y volver a retomar el vicio el año pasado, mi necesidad de tener un objeto humeante en mi boca y un distorsionado sentido de previsión me hayan impulsado a salir a comprar una cajetilla de cigarros, previniendo no quedarme sin vicio al día siguiente, a pesar de que aún tenía la mitad de una.
Me puse una vieja chamarra de piel, algo desgastada, y salí a pie de mi casa. Mi automóvil lleva casi una semana en el taller debido a una descompostura en la caja de la transmisión, por lo cual me he visto en la necesidad de caminar para ira a cualquier parte en la cercanía. Siempre he disfrutado caminar, me proporciona la oportunidad de distraerme un poco de mis rutinas diarias y de pensar en otros menesteres de mi vida.
Salí por la puerta de peatones de mi colonia y me dirigí hacia Galerías Coapa, específicamente hacia el Sanborns, cuando recordé que la marca de cigarros que se me antojaron no estaba a la venta en dicho establecimiento, así que al llegar a la escalera me di media vuelta y me encaminé hacia una tienda Oxxo en Calzada de la Brujas.
La noche era fresca, no fría, y algunas gotas de lluvia y una ligera brisa caían sobre mi rostro y cabello. Encendí un cigarro mientras caminaba y al llegar a la esquina de calzada de las brujas, noté que a una persona, unos pasos atrás de mi, usando unas gafas oscuras en plena noche. «¡Vaya ocurrencia! ¿Quien usa gafas oscuras de noche?» Pensé. No dí mayor importancia y doble la esquina. Algunos metros adelante, un automóvil oscuro y sin luces se acercaba como a punto de estacionarse. Se detuvo de súbito justo a mi, se abrió una de las puertas traseras, donde había una persona sentada en el asiento correspondiente, en ese momento solo sentí a alguien empujándome por detrás hacia el interior del vehículo. en menos de dos segundos fui colocado contra el piso del mismo y me fue puesta una capucha en la cabeza. La persona que ya estaba en el interior del vehículo me la había puesto y me había inmovilizado sujetando mis brazos a mi espalda y aprovechando las limitaciones estructurales de la base del asiento y el respaldo del asiento delantero del conductor.
«¡Quieto, tranquilo y no te pasa nada! ¡Flojito y cooperando!», me repetía alguien mientras el automóvil circulaba a velocidad moderada. El sujeto que me empujó al interior del vehículo, y que me mantenía inmovilizado por las piernas, con algunas dificultades extrajo mi cartera del bolsillo de mi pantalón. Había silencio. Por mi mente solo pasaba una frase «¿Voy a morir hoy?», mi respiración se tornó nerviosa y me costaba trabajo aspirar aire a través de la tela de franela de la capucha. Uno de los sujetos me preguntó e insistió por el número de teléfono de mi domicilio y quien vivía conmigo. Por miedo proporcioné el número y mencioné que vivía solo. Sabiendo que mi madre estaba en casa de mi hermana y mi hermano de viaje, sabía que nadie contestaría el teléfono, fue la razón por la cual accedí sin protestar. Lo que pasaba por mi mente en ese momento era el impacto que podría tener en mi madre el enterarse que había sido secuestrado y lo desafortunado que sería para nuestra familia si acaso se comunicaban con la misma y pedían alguna cantidad de dinero que no teníamos.
El vehículo se detuvo unos instantes, mientras alguien bajó del vehículo (imagino el acompañante del conductor), y solo escuché algo que me dio a entender que haría una llamada desde un teléfono público. El vehículo reanudó su marcha realizando lo que supongo fue un recorrido por alguna colonia en las inmediaciones de calzada de Tlalpan. Unos minutos después, se volvió a detener. Regresó el sujeto que había salido a realizar la llamada telefónica y comentó disgustado «¡Nadie contesta, chingada madre! ¡Este cabrón si vive solo!». Los sujetos conversaban en voz baja entre ellos, yo realmente no podía poner atención, pues estaba aterrado y solo pensando en si saldría vivo de este infortunio.
Nuevamente, supongo el sujeto que iba en el asiento de copiloto, me exigió le diera el NIP de mi tarjetas bajo amenaza de que si no eran los correcto me iban a matar al tiempo que me ponían lo que supongo era un arma contra mi cabeza cubierta. El vehículo se detuvo de nuevo y volvió a descender uno de los sujetos. El automóvil reanudó su marcha, creo que dando la vuelta a la manzana. Unos minutos después, se volvió a detener para permitir el ascenso del mismo sujeto. «¡Solo tenía mil pinches pesos! ¡Este güey es otro pinche jodido!». Discutieron entre ellos respecto a que mil pesos «eran una madre» y que habían esperado obtener al menos cinco mil por la operación.
Me trajeron dando vueltas por no se que calles de la zona sur de la ciudad. Alrededor de las 12 AM detuvieron nuevamente el vehículo. Descendió el sujeto que inmovilizaba mis piernas al tiempo que el que inmovilizaba mi torso me levantaba mientras me encañonaba con lo que supongo era un arma. Me bajaron del automóvil y me guiaron hacia una pared sobre la acera. «Te vamos a dejar ir. Te voy a quitar la capucha. No vayas a voltear o te vamos a matar. Aquí a nadie le va a importar si se oyen los plomazos.»
Con mucha ansiedad me coloqué hacia la pared, me retiraron la capucha, al tiempo que uno de los sujetos me introducía un billete (que luego vi era de 100 pesos) en el bolsillo trasero de mi pantalón y mi cartera y tarjetas en la bolsa de la chamarra. «¡Para que veas que no somos tan ojetes, te vamos a dejar para tu taxi!». Me quedé quieto mientras una helada sensación recorría mi cuerpo. Pequeñas gotas de sudor salían de a través de cada centímetro cuadrado de mi piel y mi vejiga urinaria estaba plétora dándome unas tremendas ganas de orinar. Tres o cuatro minutos después, volteé hacia la calle. Me habían dejado en Cumbres de Maltrata, casi esquina con una calle secundaria. Por mi mente pasó el pensamiento «¡Salí vivo y solo me quitaron mil pesos! Tuve suerte.»
Me tranquilicé mientras iba caminando hacia calzada de Tlalpan. La experiencia me hizo desorientarme un poco y doblé equivocadamente un par de veces. Cuando finalmente logré llegar a calzada de Tlalpan, simplemente me dirigí hacia un parabús frente al Walmart junto a la estación Nativitas del metro, e hice parada a un taxi ecológico. «Cuanto le cobran regularmente después de las doce hasta Galerías Coapa», me dijo el chofer. Algo de miedo circulo por mi cuerpo cuando noté que no tenía taxímetro. «Setenta pesos, recuerdo de la última vez que estuve por esta zona». El taxista me indicó que era muy poco. Posteriormente me dijo que serían 80 pesos. Me tranquilizó el hecho de que el viaje ocurrió sin novedad. No comenté cosa alguna respecto a la experiencia que había atravesado hacía solo unos minutos. Me dejó en mi casa. Tenía mis llaves y mi cartera con sus tarjetas. Me fui directo al baño a orinar y luego darme una ducha rápida para lavar el sudor y adrenalina sobre mi piel.
No había persona alguna en mi casa. Estaba solo. No se si en shock, porque entre lágrimas y risas solo repetía a mi mismo: «¡Estoy vivo y solo perdí mil pesos!». Envié algunos mensajes de texto a mi mejor amiga para comentar lo sucedido, a sabiendas de que probablemente los leería hasta despertar por la mañana.
Hasta el momento de redactar esto, aún estaba asustado y con una necesidad muy fuerte de compañía. Hoy he llegado temprano a mi trabajo. Aún un poco tenso por la experiencia, pero tranquilo y sereno. Con una necesidad incontenible de relatar lo sucedido y comentar la moraleja que tal vez sirva a quien tontamente se arriesgue a salir de noche en la ciudad de México, solo, de noche, a pie, por una calle oscura, y solo para ir comprar unos pinches cigarros que en realidad no necesitaba. Miro en mi mente la experiencia y la siento como si hubiera sido de otra persona. Siento como si hubiera vuelto a nacer.

12 comentarios:
Compadre, ese tipo de cosas en general necesitan un tiempo para terminar de asimilarlo. Cuando algo similar me sucedió, mi reacción fue de coraje porque como dicen por ahí, "yo solo me lo busqué" por hacer cosas que normalmente no haría. Pasó un poco de tiempo para aceptar que en realidad debí pensar que "seguir vivo y sólo perder mil pesos" era lo importante. Tú sabiamente te saltaste la parte difícil e innecesaria. ¿Ahora sí dejarás el cigarro? ;)
Gracias a Dios que no paso a mayores tu secuestro amigo, te mando un abrazo reconfortante y mi agradecimiento por compartir tu experiencia con los que te conocemos, amamos y apreciamos.
Cielos compadre, que bueno que estas bien, GAD nos has dado algunas pautas para aparentar ser un "pinche jodido" y no pasar las de cain con estos tipos.
Que bueno que estas con bien.
Parte seria:
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Pues si men pero bueno es bueno saber que estas bien y que no paso a mayores, sustos los llevamos todos, en todo el tiempo y a cada rato, pero tomalo como una experiencia que tuviste nada agradable pero de esto se puede aprender mucho, [estas vivo y solo perdites 1000 varos] eso si que es suerte y sobre todo una oportunidad mas que se te da en la vida, debes de tener muy en cuenta esto ya que por algo pasan las cosas.
Esto es algo traumático ok .. pero la vida sigue y las experiencias las tenemos a cada rato pasa en la propia casa. Por una partes fuiste muy inteligente en pensar rápido de la situación en tu casa al darles el numero telefónico y que no se encontrara nadie. Pero bueno .. ya paso y gracias al ser supremo que estas bien y sobre todo contándonos tu mala experiencia que a muchos les puede hacer reflexionar.
Animo amigo, disfruta la vida con esta oportunidad que te da y vive cada momentos con (B) y la familia ya que uno nunca sabe si regresaremos a casa al salir aunque sea a la tienda de la esquina.
Ahora solo ten mucho cuidado cuando salga de noche y mas en la ciudad de México ("la ciudad mas segura del pais").
Parte chusca:
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Ahora entiendes por que dicen que el cigarro puede llegar a matar a la personas!!! :D
Espero que con esto se te olvide la idea de salir en la noche, medio lluvioso, solitario y en la ciudad de mexico por unos pinches cigarros que solo dejan los pulmones llenos de asqueroso humo, mal oliente, dientes amarillo y ... mejor ni le sigo pues lo otro ya lo sabes ...
Animo Joel .. y que bueno tenerte por aqui de nuevo !!
Att. KoalaSoft
Que susto que pasaste, por suerte no paso a mayores por poquito.
Te mando un abrazo desde Uruguay.
A veces no suena gracioso el hecho, pero al parecer a nadie le sorprende que haya sucedido algo asi, lo tomamos como algo común o normal en la vida cotidiana de la ciudad de méxico.
Joel de verdad que bueno que estes bien, no dudo que ahora tomaras tus propias medidas para no exponerte mas y espero en DIOS que no vuelva a suceder nuevamente algo asi, ni para ti, ni para nadie mas...
saludos...
hasta pronto...
Zaz.... siempre lo he dicho.. eso del cigarro no deja nada, lo importante es que no te paso nada....
ya hablamos por tel. de esto, pero es una impresión muy fuerte, agradece todo lo que tienes y que etsas vivo, trata de olvidar este mal pasaje.
Gracias a Dios, no sucedió algo mayor.
Se que en esos momentos es difícil concentrarse, pero habla y tus amigos estaremos ahi.
Cuidate.
Cabron, las veces que he ido al DF y me haz hecho el favor de acompañarme, TU me haz dicho las indicaciones y howtos para desplazarse en el DF y mira, te ha tocado a ti vivir una experiencia muy desagradable. No te creas que solo pasa alla, mi esposa el año pasado estando embarazada, salia a hacer ejercicio por las tardes, obvio que yo la acompañaba, desafortunadamente una tarde tuve trabajo extra y no pude estar ahi. Fue cuando un hijodesuputamadre la abordo, le tapo la boca y la intento llevar a la fuerza por mas o menos 5 metros. Ella, gracias a que tiene hermanos varones con los cuales jugo de pequeña le puso unos cates al tipo quien salio despavorido por lo inesperado. Entre lagrimas llego a casa gracias a que un amable taxista le hizo favor de llevarla, mi cuñado salio con ella a rastear el pendejo este, pero ni sus luces.
Esto sucedio a sus 7 meses de embarazo, a dos cuadras de casa, alrededor de las 7 de la noche. Creeme que fue lo mas impactante para mi porque pudimos haber perdido a nuestra Bebe, que gracias a Dios hoy goza de un año y un mes de vida, que por cierto, le encanta apañarse con mi Powerbook G4, aunque ella y su hermana mayor tienen su iMac, ella prefiere la potencia de la que tiene su papito).
Con esto quiero decir que son sucesos inesperados pero la mejor medicina es el tiempo y el tratar de olvidar ese trago amargo, rodeate de tus seres queridos y vive la vida lo mejor que puedas porque no sabemos el dia ni la hora en que nos tocara bailar las calmadas con la parka.
Salud
Dicen que los últimos siempre seran los primeros, y hasta ahorita este es el último comentario, y que afortunado eres del que no te haya pasado nada mi buen Joel, y esperemos esto no se vuelva a repetir ni para tí, y que ninguna persona en general le pase algo parecido, bueno mi buen estamos en contacto.
Aunque suene medio sacartisco sin querer serlo, fue tu dia de suerte. Se muy bien lo que significa eso, me paso hace aproximadamente 7 años, donde claro no tuve "tanta suerte como tú", pues luego de golpearme y quitarme hasta el orgullo, me dejan botado en la intemperie toda la noche e inconciente, me roban cuanto peso tenia y por si fuera poco era mi primer sueldo luego de 5 meses de estar cesante y mi hijo habia nacido 3 dias atras y sin darle ni uno en casi toda su gestacion, si apenas tenia para mi, por estar sin trabajo, entonces mis primeros pesos eran para el, pero el destino no quiso que asi fuera.
En fin estuve todo ese año desde fines de Mayo con tratamiento entre neurologos, y siquiatras, de veras me raye.
Lo bueno, que estoy vivo y que mi hijo en un par de meses cumplirá siete y que suerte que lo tenga cerca de mi.
En general, en nuestras capitales somos la presa por la noche.
Un abrazo amigo y que estes bien y a cuidarse.
"No salgas solo de noche, no uses tu cartera en la bolsa trasera de tu pantalón, traerla ahi es una invitacion a los carteristas, si usas chamarra, cierratela, si vaz caminando sobre una acera y sientes que te siguen, cambiate de acera, si alguien te sigue, vuelvete a cambiar de acera, con eso le estas diciendo al que te sique que ya sabes de sus intenciones. y no se atrevera a seguirte." esos fueron unos de los tantos consejos que agradesco infinitamente me hayas dado la ultima vez que nos vimos en el D.F. amigo mio. despues de haber pasado ese traumatizante despojo de mi Cel. (creo aque a mi me salio mas barato). te digo cmigo mio que tu familia no se limita a aquellos que llevan los mismos apellidos que tu, creo que tu familia somos ademas todos tus amigos. nos alegra el que estes bien y nos da rabia la situacon por la que pasaste. es lametable. y mi deseo es que lo superes pronto, se que asi será y que esta experiencia sea solo eso. cuidate mucho.
P.D. Un favor.....
... ya no fumes.
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